Albergue de Peregrinos
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Unitarismo
por Antonio Arribas Carballera

Miren que costó desarraigar o unitarismo en la religión. Ya saben, aquellos problemas que hubo trinitarios y arrianos. Los primeros, defendían la divinidad de JesusCristo, y los segundos negaban que el Hijo fuera igual que el padre. Tal era el problema, que las disputas teológicas perjudicaban de forma alarmante al imperio de Constantino. En el concilio de Nicea del año 325, por su posición se trató la excomunión del obispo alejandrino Arrio, unitarista convencido. Saben que a partir del año 336 en que murió, su doctrina comenzó a considerarse herética, y tal y como andaban los tiempos, fue perseguida. Prisciliano, defensor y postulador del testigo de Arrio en Hispania, pagó con su vida tal defensa. Es más, se convirtió en el primero cristiano muerto a manos de otros cristianos, y para sus seguidores, su enterramiento…en fin, como para mi el espíritu de Santiago-sin duda- se encuentra en Compostela, esto lo dejo para el Sr. Sánchez Dragó.

Todo lo relato, me viene a la memoria al leer un escrito realizado por Jenaro Cebrían Franco, en el cual, no solo aboga por una credencial “unitarista” sino que pone fecha a la misma.

Amparándose en un parágrafo de la revista “Caminando” de la asociación riojana, en la que en su editorial se afirma: “ A puertas del año nuevo 2007, algo tiene que cambiar, peregrinos, Asociaciones, Ayuntamientos, Gobiernos regionales, Ministerios e Iglesias , D. Jenaro, como delegado de las Peregrinaciones de la Diócesis y Canónigo responsable de la Oficina de Acogida al Peregrino de la Catedral de Santiago, para demostrarnos que ya está en ello, nos dice que “ asume el reto para cambiar y mejorar lo que toca a la responsabilidad de la Iglesia”, y nos comunica que todos tenemos dos años para desprendernos de las credenciales, ya que a partir de Enero del año 2009, la única, la exclusiva, la genuina y la valida, será sólo la editada por la catedral Compostelana. Todo ello decidido unilateralmente, sin consensuarlo con peregrinos, Asociaciones, Ayuntamientos, Gobiernos regionales y Ministerio. No creo que el editorial de la revista riojana fuera por estos derroteros, cuando la propia asociación como a de Zaragoza tiene su propia credencial. Incluso la Red de Albergues Privados está considerando tener la suya. Quizá sean muchas, mas un documento nuevo no divide, en todo caso suma. Claro, que para la iglesia, el resto de implicados en el camino somos poquita cosa. El peso indiscutible respecto al Camino que debieran tener las Asociaciones a través de su federación es mínimo, los desplantes han sido muchos y no se entiende que no tengamos – por ejemplo – representación en el Consejo Jacobeo; una tarea para la nueva directoria.

Ya ha pasado antes. En otras épocas, al considerarlas paganas, la iglesia prohibió que los peregrinos portaran vieiras en su ropaje. El peregrino, libre, observador, fetichista y pragmático, lo que dijera la iglesia sobre la vieira se la traía al pairo, y seguía con esta costumbre tan arraigada. Al final, el gremio de “concheros” y jerarquía eclesiásticas se pusieron de acuerdo, es decir se creó una especie de monopolio que contó con las bendiciones eclesiásticas, y para disuadir a los díscolos, Alfonso X y hasta tres Papas diferentes, condenaron órdenes represivas y hasta la excomunión para quienes vendieran las vieiras fuera de la ciudad de santiago. Ahora lo vemos raro, pero entonces, ya me contarán.
Personalmente y concordó, que parece fútil y ridícula esta norma. ¿Saben lo bonito que es ojear credenciales de diferentes países, de diferentes texturas, de diferentes formatos o de diferentes idiomas? Sí seguimos así, corremos el riesgo de que el siguiente paso sea la unificación de la mochila, de las botas, del bordón, de la vieira, y hasta el motivo y el sentimiento peregrino, es decir; ¡Avanzaríamos hacia la peregrinación dirigida ¡

Pese a las buenas intenciones del Sr. Cebrián, que lo que desea es que “los peregrinos reciban la información necesaria en la preparación e inicio de su peregrinación, y así evitar conflictos”, (las asociaciones ya preparamos y asesoramos), intuyo que todo esto se desmontará cuando el peregrino provenga de fuera de nuestras fronteras. Llegan orgullosos con su credencial, (en muchos casos otorgada por su iglesia), y dudo mucho que la quieran cambiar, a lo sumo, convivirán su experiencia peregrina sellando las dos. Como sabemos del rechazo al unitarismo, alguien tendrá que explicar el “misterio”, habrá un centenar de credenciales distintas, y una sola en exclusiva verdadera. Respecto a estos cursillos “Pre-Peregrinación” me asiste una serie de dudas: ¿Dónde se darán?, ¿En cada pueblo?,¿En cada ciudad?,¿Se hará con traducción simultánea?,¿ Pregunte, pregunte D. Jenaro en qué tiene que cambiar la iglesia respecto a las peregrinaciones, y verá que la credencial, es un aspecto tan pueril, que nadie le importa unificar la misma; hasta un simple papel debería servir. Yo creo que la credencial –la que sea-hay que darla con rigor y gratuita, y olvidémonos del “unitarismo” del documento que acredita.
Con esta postura, problemas se pueden crear muchos. Ya hace años, en un establecimiento comercial y turístico de Burgos, las credenciales de la iglesia de Santiago se vendían a 100 pesetas. Preguntando por su origen, su responsable me confirmó que las pedía a Santiago, las pagaba y se las enviaban. A partir del año 2009, esto será práctica muy habitual, y si no al tiempo. Si ahora nos quejamos de que se dan con demasiada alegría, ya no quiero intuir lo que puede pasar más adelante; me pone una de Betadine y cuarto y mitad de credencial!; ¡déme cuatro, yo colecciono sellos!, o mejor ; me da 14 ó 16, que son para la “pena” ! Por otro lado, no quiero ni pensar que en algún albergue o que un hospitalero puntual no quiera sellar la credencial “oficial” entonces si que tendremos “follón”.
Cuando D. Jenaro habla de que “no pocos alegan falta de información cuando no se le concede la “Compostela” por no haber cumplido los requisitos establecidos”, tiene razón; la imposición eclesiástica de poner más sellos en las últimas etapas, desconcierta a cualquiera, y a los que van en coche, ni les afecta: pueden sellar donde les venga en gana. Si quiere tomar nota, por ejemplo, a muchos peregrinos y asociaciones nos resulta incomprensible que sean los 100 últimos kilómetros de cualquiera de los caminos que confluyen en Santiago, los que sirven para obtener la “Compostela”, y no otros. En Sarria, al igual que acontece en Villalba (Lugo), tal y como me decía un paisano: ¡Aquí llegan en autobús, y les sueltan en manada! Lo que se consigue con esto es una peregrinación encorsetada en la irracionalidad. ¿Sabe cuándo se lesionan haciendo el Camino antes de llegar a esta distancia de ridícula imposición? Son muchos los peregrinos que llegan “rotos” a Santiago en autobús, después de haber andando hasta 600 kilómetros previos al último centenar, y desanimados, observan como les niegan este certificado. Porque no me negarán que esto, tanto para el peregrino afectado, como para tierra ajenas a las gallegas, es una discriminación al sentimiento y a la riqueza, e incompresiblemente motor para la masificación en occidente. Esto si sería de análisis crítico y en su mano está reconducirlo.
También el Sr. Cebrián Franco, para coordinar todo esto, nos dice que “han contactado con las diversas diócesis de España para que se hagan cargo de la distribución…a ellas hay que dirigirse, a través de las Asociaciones”. ¡Menos mal que nos lo comunican y cuentan con nosotros! También nos habla de “la necesaria relación parroquia-asociación, para que los peregrinos, sí es posible, reciban la Bendición del Peregrinos?; abogamos por ello, ¡Santiago lo permita! Nosotros ya nos conformaríamos con que las iglesias permanecieran abiertas y atendidas un poco más y no se cobrara al peregrino por la visita.
Si mis datos no fallan, creo que la credencial mayoritariamente utilizada, es copia más o menos literal, de la que creó la federación de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago. En algún congreso y asamblea, se ha hablado de su apropiación y se ha entonado un “mea culpa”, por no haberla registrado. Algunos, ingenuos, llegábamos a pensar que no existía tal problema, que daba lo mismo. Ahora D. Jenaro, con su aportación, da la razón a los adivinos agoreros y nos baja de la nube.
Como antaño los salvoconductos peregrinos se otorgaban en los lugares de origen y la Compostela se entregaba en la catedral de Santiago, no entiendo el actual interés del cabildo por monopolizarlos. La iglesia Compostelana debe seguir con la exclusiva en la emisión del certificado de llegada, y dejar como buena la opción de que cada peregrino anote y selle en la credencial que crea conveniente.
Si, es verdad D. Jenaro, la iglesia tiene que cambiar respecto a su actuación en el Camino, pero no con la Credencial Peregrina, sino en aspectos más importantes. ¿Cuáles?, son tan largos y profundos, que no bastaría con un artículo. Aunque ésta no sea de piedra, todos estamos enrolados en la misma baca y para llevarla a buen puerto, sería necesario un intercambio de impresiones dialogado entre peregrinos, hospitaleros, Asociaciones, Ayuntamientos, Gobiernos regionales y Ministerio, ¡Quizá merezca la pena intentarlo!
 

Enviado por Acácio da Paz
 
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