Albergue de Peregrinos
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José Miguel Puertas 'peregrino de la rioja'
María Del Mar Sicart

El peregrino, en las afueras de Logroño.
FOTOS: MIGUEL HERREROS
«El Camino se ha convertido en una forma de vacaciones baratas»
Por : María Del Mar Sicart

Reivindica el recorrido de la Ruta Jacobea por motivos religiosos y denuncia el exceso turístico
Ha completado el trayecto 31 veces en 23 años y también ha participado en 29 Valvaneradas
Con 64 años y una vitalidad envidiable, José Miguel Puertas, más conocido como 'El peregrino de La Rioja' y el 'Primer peregrino de este milenio', lleva recorriendo el Camino de Santiago 23 años consecutivos y lo seguirá haciendo mientras su cuerpo aguante.
-¿Qué le motivó a iniciar el Camino de Santiago por primera vez?
-Pues no sé. Yo veía pasar a los peregrinos por Logroño. En aquel año, en 1985, pasaban muy poquitos. A mí me gustaba andar mucho, así que me dije: 'yo también voy a hacer el Camino'.
-¿Por curiosidad o por motivos religiosos?
-Por motivos religiosos. A mí me gusta la Iglesia, no soy de esos que son 'beatorros', pero me empuja, me tira y sobre todo, Santiago.
-¿Cómo era la ruta hace 23 años?
-Entonces el Camino estaba sin marcar. No estaba como ahora, con flechas amarillas. Me perdí alguna vez, pero enseguida había alguna persona que te echaba una mano. ¡Hey, peregrino, que por ahí no se va! Y te ayudaban a regresar al Camino.
-¿Cuál es el recorrido que más le gusta?
-El que parte de la localidad francesa de Saint Jean Pied de Port hasta Finisterre.
-¿Cúanto tiempo se tarde en ese recorrido?
-Haciendo todos los días 30 ó 35 kilómetros, se tarde un mes. Desde Francia hasta aquí son seis días y de aquí a Santiago, son entre 20 y 22. Y luego, a Finisterre, cuesta tres días. El recorrido me gusta hacerlo entre julio y agosto. He podido estar allí en varios años santos, que es cuando el 25 de julio, día de Santiago, cae en domingo. Salgo de la estación de Sarría con el fin de 'abrir' la Puerta Santa. En total, lo he hecho 31 veces desde 1985.
-Así que sus vacaciones de los últimos 23 años han sido para ir a Santiago. ¿Y no le gustaría conocer nuevos lugares?
-No, no, no. A mí no me gustan ni las playas ni nada de eso. Las vacaciones son para hacer el Camino. Y luego, en San Mateo, me marcho otra vez. En Semana Santa y todos los sábados y domingos, también hago partes del camino. Por ejemplo, me marcho a Estella en autobús y de allí hago Estella-Los Arcos y Los Arcos-Logroño; y al otro día a trabajar. O también me puedo ir a Navarrete, de allí a Nájera y a Santo Domingo.
«Cada vez es distinto»
-Tras haber hecho el camino tantas veces, ¿se siente lo mismo? ¿Es una experiencia diferente?
-Cada vez es distinto. Hasta 1993 era distinto. Creo que antes había más fe que ahora. En ese año, cuando fui al primer Año Santo, vino el Papa. Creo que fue entonces cuando se formó el Camino Cultural Europeo y, a partir de allí, podía preverse la cantidad de gente que iba a venir por estos años.
-¿Cambió mucho la fisonomía del Camino?
-A raíz de esa visita, empezaron a arreglarlo, lo cambiaron mucho y hoy parece una autopista en vez de un camino. Yo creo que hasta los todoterrenos se meten ya por los caminos. En 1985, unas 1.500 personas recorrieron el Camino. Hoy esa misma cantidad lo transita en un solo día.
-Y las costumbres de los peregrinos, ¿también han cambiado?
-Antes el Camino de Santiago se hacía por la mañana y por la tarde. En tiempo de verano, te levantabas como a las 5 de la mañana, para salir a las 6 y caminar hasta que se hacía de noche. Hoy en día, se levantan a las 4:30 horas y se ponen unas linternas en las cabezas, que parecen unos mineros. Parece que van haciendo batallas por ver quien llega primero al albergue para coger sitio. Antes había pocos albergues municipales, tenías que dormir en algún taller mecánico, en algún almacén de cereales. Tenías que pasar muchas más incomodidades que ahora. Hoy es todo turístico. Lo hacen por etapas cuando tienen una semana de fiesta. Ya no es como antes, se ha convertido en una especie de cachondeo, en una forma de vacaciones baratas. Creo que se ha ido perdiendo mucho.
-Hoy en día, ¿quiénes son los que hacen el camino?
-Antes, en los meses de julio, agosto y septiembre, eran los españoles quienes hacían el Camino y apenas venían cuatro extranjeros. Hoy es al revés, vienen cuatro españoles y todos los demás son extranjeros.
-¿Siente la misma expectación cada vez que va a comenzar el Camino?
-Sí, se siente algo especial. ¿Qué cosa? Pues no lo sé, una fe, una devoción. No sé explicarlo yo, sólo el de arriba lo sabe. A mí me gusta prepararlo todo muy bien. Trabajo en el Vivero Forestal de La Fombera. En algunas huertas cultivo y preparo las calabazas que reparto a los peregrinos. Calculo que tendré sembradas unas 30.000. En lo que va de este año habré entregado más de mil. Cuando comienzo el Camino echo en la mochila unas cien y las voy repartiendo. Y el resto las dejo preparadas en cajas y con 'Seur' me las van mandando a donde esté. Así tengo calabazas todo el Camino.
-¿Qué peregrinación recuerda especialmente?
-La del año 2000. Llegué a Santiago el 31 de diciembre y, el 1 de enero, a las 8.30 de la mañana, estaba frente a la Casa del Deán para quedar registrado como primer peregrino del Milenio.
Siempre va solo
-¿Cómo hace el recorrido, sólo o acompañado?
-Siempre solo, aunque siempre te juntas con alguno. Yo soy un poquitín especial en el Camino. Me gusta pararme en todos los pueblos y hablar con la gente. Me gusta ir a mi aire. Hoy en día, duermo en muy poquitos albergues, me gusta más dormir en pensiones, en casas de gente conocida que me invita. Ya saben que 'El peregrino de La Rioja' va a llegar y me invitan a sus casas. Yo, para estas fechas, voy a empezar a felicitar las Pascuas a mis amigos, porque tengo que escribir mensajes a más de 300 peregrinos de todo el mundo.
-¿Qué preparación especial se debe tener para hacer el Camino?
-No parar de andar en todo el año. La peor etapa es la de Saint Jean Pied de Port hasta Roncesvalles: 24 kilómetros de subida y 4 de bajada. Es la etapa más bonita del camino y la más complicada. Yo camino todo el año. En enero empiezo a entrenar en la organización de las marchas prevalvaneradas.
-¿Cuál es su participación en esta actividad de la Valvanerada?
-Llevo 29 años haciendo la subida a Valvanera y, desde hace doce, realizo el camino portando el estandarte de Donantes de Sangre. Un día decidí organizar las marchas y, desde entonces, entrenamos todos los domingos, durante los meses de enero a abril.
-¿Hasta cuándo seguirá haciendo el Camino?
-Cada vez que llego a Santiago le doy gracias al Santo y le pido que me dé salud para regresar. En 2009, cuando me jubile, si Dios quiere, voy a hacer el camino saliendo desde Roma. Mi ilusión sería poder hablar con el Papa. Espero que alguien me ayude a conseguirlo.
 

Enviado por Acácio da Paz
 
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